martes, 29 de enero de 2019

El árbol que asesina pájaros


El reino vegetal no deja de sorprendernos. La historia que hoy narramos en Criptobotánica, enviada por el amigo Josep María Fabregat, nos hace reflexionar sobre lo poco que conocemos la Naturaleza que nos rodea. Y sobre lo cruel que ésta puede ser en ocasiones.


El árbol Pisonia grandis no acepta pájaros entre sus amigos. Este género -que habita en aguas tropicales de los océanos Índico y Pacífico- aprisiona y mata a aquellas aves que se posan en sus ramas. El ecólogo Alan Burger, de la Universidad de Victoria (Canadá,) ha viajado a la Isla Cousin, en la Republica de Seychelles, para investigar mejor este fenómeno.

Pisonia grandis produce, como otras especies, largas semillas cubiertas con una sustancia resinosa muy espesa y pequeños anzuelos, que se adhieren con mucha facilidad a cualquier insecto y, en especial, a las plumas de las aves que se posan sobre él. El peso de estas semillas hace que el pájaro no pueda volar y muera a los pies del árbol.

La imagen que se nos ofrece podría dar lugar a creer en un árbol con extraños poderes o a provocar
insólitas supersticiones alrededor de estos seres, pero la explicación parece ser mucho más prosaica…

Por otra parte, no parece haber una razón evolutiva para este comportamiento. La planta se sirve de las aves para dispersar sus semillas, eso es un hecho constatado, pero –por desgracia- algunas mueren en el intento debido a la alta pegajosidad de la sustancia que Pisonia emite.

Para saber más:



sábado, 5 de enero de 2019

“El árbol eléctrico de Nueva Guinea”, de Javier Resines en Phenomena Magazine


Ya está en la calle el número de enero de la revista Phenomena Magazine. En el ejemplar de este mes, entre otros interesantes artículos, podrás leer uno firmado por mi bajo el título “Arboles devoradores de hombres: el árbol eléctrico de Nueva Guinea”.

En este artículo recupero un sorprendente caso sucedido en 1885 en el que una expedición alemana a la isla tiene que enfrentarse al suceso más extraño que afrontaron en su vida.

Puedes descargar gratuitamente la revista en este enlace.

miércoles, 14 de noviembre de 2018

“Arboles devoradores de hombres” en Phenómena magazine, por Javier Resines


El número de noviembre de la revista Phenomena magazine incluye un artículo firmado por mí con el título “Arboles devoradores de hombres: el Ya- Te Veo”.  En el mismo, recupero una curiosa historia acerca de árboles con extraños comportamientos agresivos, hasta el punto de acabar con la vida de seres humanos.

De la mano de una obra escrita por J.W. Buel en 1887, nos adentramos en una de los capítulos más inquietantes y sangrientos de la criptobotánica, el estudio del comportamiento más impensable de nuestra Naturaleza.

Puedes leer el artículo a partir de la página 12 y descargar la revista gratuitamente en este enlace.

Para saber más:
      Descarga todos los números de Phenomena magazine

miércoles, 24 de octubre de 2018

El enorme hongo de Michigan es mayor y más antiguo de lo que se creía.


Hace un cuarto de siglo fue descubierto un hongo gigantesco en Crystal Falls, Michigan (Estados Unidos). Entonces se calculó que ocupaba 37 hectáreas (más de 50 campos de fútbol), pesaba 110 toneladas y contaba con un milenio y medio de edad, lo que supuso que se le otorgara el título de ser vivo más grande de la Tierra. Nuevos cálculos estiman que su edad  es de 2.500 años y su peso superior a las 400 toneladas.

Armillaria gallica

Este hongo del género Armillaria gallica ha sido recientemente estudiado por científicos de las universidades de Missouri (EE.UU.), Toronto y Carleton (ambas de Canadá) que visitaron de nuevo a la longeva criatura para tomar 245 muestras diferentes y analizar su genoma. Los estudios corroboraron que, en efecto, se trataba de un único hongo, pero cuyo peso y edad eran el doble de lo que en un principio se había estimado.

El motivo de que se haya pasado por alto hasta ahora el enorme tamaño de este hongo del tipo Armallaria gallica se debe a que la parte visible, que corresponde al sombrero y tallo, en realidad es una porción muy pequeña del hongo. La parte principal de un hongo es una masa de zarcillos subterráneos llamados micelios. Dependiendo de la especie, estos zarcillos pueden alimentarse del suelo, materia vegetal en descomposición o madera.


El micelio, que en este caso se extiende por más de 350.000 metros cuadrados, es la parte por donde se alimenta de la madera de los árboles, infectando a los ejemplares vivos, a menudo matándolos en el transcurso de varias décadas, y luego comiéndolos tras su muerte. De hecho, el síntoma de que el hongo está bajo el terreno es la estela de árboles moribundos que deja a su paso, más que las características «setas de miel» que envía a la superficie.

Durante el estudio de las muestras recogidas, los investigadores pudieron determinar que se trataba de un mismo hongo cuyo ADN mostró una tasa de mutación muy lenta, lo que sugiere que su evolución es muy lenta. Esto quiere decir que ha podido sobrevivir en gran medida gracias a su posición subterránea, lo que hace que esté mínimamente influido por los cambios que se producen en la superficie.

El ser vivo más grande y antiguo es otro hongo

Armillaria ostoyae
Sin embargo, este especimen de Armallaria gallica no es el ser vivo más grande del mundo, aunque ambos comparten especie. El organismo que actualmente está a la cabeza del ranking de los más enormes del planeta es el hongo Armillaria ostoyae que se encuentra en un bosque de las Montañas Azules de Oregón. 


Descubierto en 1998, este hongo cubre aproximadamente 9.000 millones de metros cuadrados (unas 900 hectáreas) y se estima que puede tener una edad superior a los 8.000 años.



miércoles, 10 de octubre de 2018

Disponible “Arboles andantes”, con Javier Resines


Ya puedes escuchar la intervención radiofónica de Javier Resines en Misterio en Red, el programa presentado y dirigido por Esteban Palomo.

Un reciente encuentro ocurrido en Oregón con un extraño árbol andante, nos sirve de argumento para conocer en profundidad este insólito fenómeno, analizando también  otros casos sucedidos en diversas partes del mundo.


Pero el fenómeno es poliédrico y lo abordamos desde diferentes puntos de vista, Así, repasamos la presencia de estas criaturas en el acervo mitológico de diversos pueblos. En este sentido, cabe señalar el interesante estudio publicado por el elficólogo Óscar Robles , que nos sirve de base para entender esta faceta del asunto.

Tampoco olvidamos la existencia de seres similares en la cultura contemporánea, haciéndose presentes en la literatura, el cine, los videojuegos,…, El Señor de los Anillos y Guardianes de la Galaxia son claros ejemplos de ello.

Puedes descargar el programa siguiendo este enlace de Ivoox.



sábado, 6 de octubre de 2018

Esta noche, "Árboles andantes", con Javier Resines.


Comenzamos la temporada radiofónica en Misterio en Red, tratando un asunto poco común y con tintes extravagantes y un tanto atrevidos. El reciente caso ocurrido en Oregón del encuentro con un árbol andante por parte de un excursionista, nos sirve de argumento para conocer en profundidad este insólito fenómeno.

Junto a Esteban Palomo, analizaremos varios casos sucedidos en todo el mundo, pero también echaremos la vista atrás, comentando la mitología de diversas culturas que tienen criaturas de este tipo formando parte de su panteón particular, así como la presencia de estos seres en la cultura popular contemporánea.

Puedes escucharnos hoy, a partir de la medianoche, en el 107.7 FM (Málaga y alrededores) o en Radio Mijas.



jueves, 13 de septiembre de 2018

El Códice Voynich en Phenómena Magazine



El último número de la revista Phenomena Magazine incluye un breve artículo escrito por mí acerca de los últimos datos que se manejan sobre el controvertido manuscrito Voynich.  


Greg Kondrak, informático de la Universidad de Alberta, asegura haber descifrado parte de su contenido utilizando inteligencia artificial.


Puedes descargar la revista gratuitamente en este enlace .



viernes, 17 de agosto de 2018

Cerrado por vacaciones


Queridos amigos. Nos tomamos unos días de descanso hasta mediados de septiembre. Mientras tanto, si disponéis de tiempo libre y os apetece, podéis entreteneros leyendo alguna de nuestras entradas llenas de terror, noticias curiosas, películas con plantas asesinas como protagonistas,…


No dejéis de echar un vistazo a nuestro blog hermano,Criptozoología en España , donde podéis consultar –además de sus centenares de noticias- una amplia Biblioteca Criptozoológica y la sección Emisiones de Radio, con decenas de programas sobre criptozoología y criptobotánica.

Disfrutad de estas semanas. Nos vemos a la vuelta…



miércoles, 18 de julio de 2018

Encuentro con un árbol andante en Oregon


 
Representación de un Ent
 El caso que hoy contamos sucedió a principios de los   años noventa del siglo  pasado, en una zona boscosa de   Oregon, Estados Unidos. Una noche, durante una   acampada, uno de los excursionistas -de nombre   Michael- vio lo que describe como un hombre-árbol   andante. Este es el relato que acaba de hacer público su   protagonista:

 "A principios de los años 90, fui con un grupo a Silver   Falls Springs (1) en Oregon. Una noche, después de la   cena, fui a dar un paseo para encontrar un lugar   despejado donde poder ver las estrellas. 

Después de unos 20 minutos de estar sentado en silencio y contemplar el cielo y las estrellas, una brisa sopló e hizo crujir todos los árboles y ramas alrededor del claro. Mientras el viento sacudía suavemente los árboles, vi de reojo algo que llamó mi atención. Miré a mi derecha y allí estaba. Por solo un segundo o dos, vi lo que podría describirse como un árbol que caminaba.

En esa época, comenzaba a apreciar los libros, pero no había leído nada aparte de cómics o revistas. Hoy, describiría lo que vi como parecido a un “Ent”(2), el personaje de El Señor de los Anillos, aunque con ciertas diferencias.

Una vista de Silver Falls

Lo que vi tenía la cabeza más redonda y un cuello bien definido unido a los hombros. Sus extremidades eran largas y delgadas. Probablemente podría tocar el suelo si simplemente relajara sus brazos hacia abajo. No parecía haber una distinción o separación entre el torso y la zona de la cadera. Las piernas parecían un par de troncos articulados sin pies distinguibles. Tenía parches de musgo que cubrían aleatoriamente su torso y piernas y medía unos seis metros de altura. Además, estaba sosteniendo lo que podría describirse como un largo palo de béisbol en su mano derecha que sobresalía sobre su hombro.

Cuando volví la cabeza para ver lo que me llamó la atención mientras soplaba el viento, le vi dar tres largos y deliberados pasos en un lugar donde el claro se unía a los árboles. Me recorrió un escalofrío por la espina dorsal y me quedé congelado por lo que pareció una eternidad cuando, durante un instante,  parecía que volvía la cabeza y miraba hacia mí, hacia dónde estaba sentado, cuando daba su tercer paso y volvía a entrar en el bosque.

Otra recreación de un Ent

Me quedé allí por otros diez minutos sintiéndome congelado, revisando lo que acababa de ver. Una vez que desapareció esa sensación de congelación, me puse de pie y volví a la cabaña en la que nos quedábamos el grupo tan rápido como pude. Solo le conté a una persona lo que vi, aunque no pareció darle mucha credibilidad.”

Hasta aquí el relato del asustado Michael, una historia que enlaza tanto con los clásicos encuentros con árboles devoradores de hombres (de los que hemos contado alguno en el blog) como con la existencia real de especies que son capaces de desplazarse aunque, evidentemente, de modo mucho más lento.


Notas:

(1)    Silver Falls es un parque natural situado en el estado de Oregon, con una extensión de 32 kilómetros cuadrados y más de 40 kilómetros de senderos para caminar, famoso por sus decenas de cascadas.
(2)    Los Ents son una raza de  seres inteligentes parecidos a árboles pertenecientes a la novela El Señor de los Anillos, escrita por J.R.R. Tolkien. La mayor diferencia respecto a los árboles normales es que éstos pueden desplazarse. Su principal función era que cuidaran de otros árboles en peligro. En un principio, habitaban en todos los bosques del mundo.